lunes, 17 de mayo de 2010

¡Que sea un Plano Secuencia!

Hace unas semanas tuve la oportunidad de ver una gran película titulada "El Secreto de sus ojos". De ella me fascinaron muchas cosas: el sobrecogedor guión, la música, la fotografía, la maestría en la dirección de Juan José Campanella, las grandes interpretaciones de todo el reparto (destaco por encima de todos a Guillermo Francella en el papel de Pablo Sandoval, un alcohólico que llegado un momento supone una pieza clave de la trama), y podría seguir así con cada uno de los departamentos que han hecho posible la existencia de esta película. Sin embargo uno de los momentos del filme que más me impresionaron fue la escena del estadio de fútbol, compuesta casi en su totalidad por un larguísimo y prodigioso plano secuencia. Aquí tenéis el comienzo (si queréis ver el resto mi recomendación es que veáis la película entera, no os decepcionará):



Ya desde el primer momento se puede comprobar la complejidad que entraña rodar este plano: se pasa de una toma en helicóptero, que poco a poco se va aproximando más y más, y llega un momento en el que tu mente dice: "ahora cambiarán a un plano más corto, obviamente"... y es ahí cuando Campanella nos hace la gran estafa y nos dice: "de eso nada, chavales, aquí tenéis un plano más corto pero... SIN CORTAR". Y si termináis de ver toda la secuencia encontraréis otros grandes momentos que sencillamente te hacen pensar: "Dios, ¿que estoy viendo?". Así es la grandeza de este momento cumbre de la película.

Por supuesto no es Campanella el que ha inventado el plano secuencia, eso lo sabemos todos (incluyendo el espectador medio; vamos, el que no es un friki del cine como yo). Todos recordamos aquella otra gran película casi compuesta exclusivamente por planos secuencia titulada "Hijos de los hombres", donde Alfonso Cuarón nos legaba este tremendo momento (adevertencia: contiene spoiler):


En algunos casos los planos secuencia se utilizan como forma de economizar presupuesto, ya que si evitamos cambiar de plano evitamos perder un tiempo que en el cine es más que oro, que el editor lo tenga que montar posteriormente, que tengamos que cambiar los focos de sitio para iluminar el nuevo plano, y un largo etc. Sin embargo, en estas dos películas se deja a las claras que el objetivo del plano secuencia no es ni mucho menos economizar (no es difícil intuir que ambas han sido realmente caras) sino despertar en el espectador el interés del Por qué y el Cómo.

Quizás se trata de un intento no solamente de contar esa parte de la trama de una manera más fluida y visualmente más atractiva (que también, como no) sino que, al igual que en los trucos de los ilusionistas, despertar en aquel que mira el interés por descubrir la trampa, el modo en que se ha podido llegar a hacer eso, el secreto. Al fin y al cabo, amigos, el cine y la magia no están para nada reñidos, y como nos recuerda Nacho Vigalondo: "¡el cine ante todo es una gran estafa, un engaño detrás de otro!".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Curiosamente el montaje de "Hijos de los hombres" es un ejemplo de como complicarse la vida. Esos planos secuencia están llenos de cortes con transiciones digitales realmente logradas. Así lo que parece que se grabó de forma coordinada en un solo plano, es en realidad la suma de muchos.